Por su cuenta adoquinó media calzada de las calles Fernández de Enciso, Pareja, Bahía Blanca y Gutenberg. Eran los límites de su residencia, que ocupaba dos manzanas. El jardín de Mister Hall fue visitado por príncipes, presidentes y diplomáticos de todo el mundo.
Su casa estaba adornada con porcelanas chinas, estatuillas orientales, objetos indígenas de los más variados lugares del mundo.Cuando comenzó a funcionar la Iglesia del Seminario concurría diariamente rezando muy devotamente con su misal en inglés y donó el altar de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Cuando falleció, dejó su inmensa fortuna sus fieles servidores y legó a la Universidad de Buenos Aires su residencia de la calle Fernández de Enciso, con el encargue de formar en ella una Escuela de Jardinería y Botánica, que hoy en día funciona, aunque después de su fallecimiento la excesiva demora de los trámites de sucesión ocasionó el abandono de viveros y cultivos, perdiéndose muchas variedades únicas en nuestro país.
Texto: Martina, Johanna y Magalí – 3º B



